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Tasa Tobin: golpe en la línea de flotación de la Bolsa

El impuesto de transacciones financieras (ITF), popularmente conocido como la Tasa Tobin, quedó parado como proyecto de Ley el pasado veinticinco de enero. No obstante, tras la victoria electoral del Partido Socialista, Hacienda, a cargo de la capacitación de Gobierno, tiene pensado reanudarlo con la expectativa de colectar de año en año unos ochocientos cincuenta millones.

El impuesto es, como no podía ser de otra manera, rechazado de plano por la industria financiera. La primera crítica viene por la carencia de armonización en Europa. Acá tampoco se ponen conforme los asociados europeos y no está implantado en todos y cada uno de los países, lo que sirve de razonamiento para aquellos que piensan que puede dañar a las Bolsas y empresas de los Estados que lo apliquen. Desde el Ministerio de Hacienda, no obstante, apuntan que desde dos mil trece un conjunto de diez países, entre ellos Alemania, Francia o bien España, defienden la creación de este impuesto en la Unión Europea. “Es decir, no se trata de una medida protegida solo por España. El impuesto ya se aplica en Francia, Bélgica o bien Italia”. Además, señalan que en el instante en que se aprobara el impuesto armonizado a nivel europeo, “España amoldaría su legislación para eludir cualquier descoordinación”.

Mas hasta el momento en que esto ocurra, desde la Asociación De España de Banca (AEB) su portavoz, José Luis Campuzano, afirma que, al no ser un impuesto global, puede acarrear “una mayor fragmentación financiera y deslocalización de las operaciones en franquicias y negocios rentables”. Una crítica que en su instante ya hizo el presidente de la CNMV, Sebastián Albella, al manifestar que un impuesto de este género solo tendría sentido si se implantase al unísono en toda la Unión Europea. Esta situación cobra más fuerza en un instante como el presente donde hay un elevado nivel de competencia entre los mercados financieros. Mas Hacienda discrepa de estas críticas y arguye que no se prevé que este impuesto tenga impacto en la competitividad. “De hecho, el análisis de lo ocurrido en Francia muestra que no se ha aumentado o bien disminuido la volatilidad del mercado”, señalan.

En la actualización del Programa de Estabilidad dos mil diecinueve-dos mil veintidos se recoge que el Gobierno prevé colectar ochocientos cincuenta millones con el ITF y se queda como la tercera partida más esencial en ingresos, tras la modificación del impuesto de sociedades (mil setecientos setenta y seis millones) y de la creación del impuesto sobre ciertos servicios digitales (mil doscientos millones). En el Ejecutivo señalan que se trata de contribuir al objetivo de consolidación de las cuentas públicas y fortalecer el principio de equidad tributaria, “ya que las operaciones que pagarían este impuesto, con carácter general, no pagan otro impuesto”.Fachada de la Bolsa de Madrid.

El ITF va a suponer el pago del 0,20 por ciento de las compras de acciones en empresas españolas grandes (valor bursátil superior a los mil millones de euros). Con lo que no afectará a compañías medianas y pequeñas y asimismo se establecen numerosas salvedades en su pago tratándose de salidas a Bolsa, o bien compras que realice la propia empresa, o bien acciones que reciba el inversor a consecuencia de bonos convertibles, entre otras muchas.

De esta forma, si un inversor adquiere acciones de Repsol por treinta euros, deberá abonar sesenta euros que se detraerá de su adquisición. Lo mismo les va a ocurrir a los fondos de inversión o bien de pensiones cuando adquieran grandes empresas españolas cotizadas. Para Domingo García Coto, directivo del Servicio de Estudios de Bolsas y Mercados Españoles (BME), es un impuesto con un costo muy elevado. “En Bolsa aplicamos un canon para adquiere del 0,003 por ciento y el impuesto es más de cincuenta veces superior. A estos costos habría que sumar el del mediador financiero”.

Las comisiones de compra y venta que aplican los intercesores son libres. Mas la media de costo de las ofertas más interesantes puede situarse entre el 0,15 por ciento y el 0,20 por ciento para inversores particulares, porcentaje de comisión que baja hasta el 0,04 por ciento cuando las compras las efectúan inversores instituciones, como los fondos. De esta forma, el inversor pagaría el canon de la Bolsa, el impuesto y la comisión del mediador.

Inversión colectiva
El impuesto asimismo afecta a la inversión colectiva, poco a poco más pujante entre las preferencias de los ahorrativos españoles. La directiva general de Inverco, Elisa Ricón, explica que es un impuesto que pagarán los inversores en un instante de necesidad de ahorro. “El impacto es esencial en un producto como los fondos de inversión y pensiones, puesto que una parte (el impuesto) no lo estás reinvirtiendo y se genera un lucro cesante esencial con los años. Creo que este impuesto penaliza tu mercado y hay un peligro de deslocalización: puedes buscar una acción afín en Europa en un país que no tenga este impuesto”, afirma Ricón. Por la parte de los mediadores, Javier Domínguez, asociado directivo de Auriga, apunta que los volúmenes de Bolsa, que están en niveles bajos, se van a ver perjudicados por el impuesto. “No es buen instante y el efecto negativo puede ser superior a lo que se quiera ingresar”.

Indudablemente, la Bolsa es la más perjudicada por este nuevo impuesto. Domingo García Coto apunta que poner un impuesto solo a las acciones “es un peligro que no sé si merece la pena correr”. “Puedes provocar un desplazamiento de la negociación y servirá de incentivo para buscar sistemas opacos de contratación. Afecta a las compañías españolas más grandes y puede incidir en su financiación, lo que representa un peligro con otras contendientes. Además de esto, en la voluntad europea de ir creando la unión del mercado de capitales, es contradictorio por el hecho de que crea compartimentos”. Para finalizar, Coto arguye que es muy inoportuno con una industria de tamaño reducido que debe buscar nuevas economías de escala y este impuesto supone un revés. “Los extranjeros hacen el ochenta por ciento del negocio de la Bolsa de España y pueden buscar opciones alternativas a los valores españoles”, concluye.

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